Ciclo lectivo:2023
TRABAJO PRÁCTICO N°14
“PROCESADOR DE TEXTO”
Alumno/a: Roldán Fiamma
Aillapi
Rocío
Materia: Prácticas Profesionalizante
Curso-Modalidad: 702-
Escuela: Escuela De Educación
Secundaria Técnica “Fortín De Las Mercedes” N°1
Localidad: Colón,
Buenos Aires
Profesor: Fernando
C. Raineri
ÍNDICE:
- · Este trabajo se puede realizar con un compañero a elección
- · De la biblioteca de la escuela, elegir un tema de algún libro y tipearlo en procesador de texto.
- · Dale todos los formatos adecuados para que quede lo mejor posible
- · El documento debe contener todas las herramientas de formato básicas, tablas, viñetas, párrafos en dos columnas, imágenes y números de página. Si no existen en el documento ver cómo transformar y crear las mismas
- · El mismo debe de estar realizado en hoja tipo carta
- Cuando lo suban al blog. Especificar de qué libro (título, autor, año, etc..) y con qué compañero lo realizaron (si fue así)
CONTENIDO
INTRODUCCION
// ESCUELA Y MEMORIA //
La relación entre escuela y memoria ha ido tomando
distintas formas en nuestro país desde el retorno de la democracia hasta la
actualidad. La memoria es, por definición, un proceso social en el que se
condensan y construyen relaciones sociales, historicidad, tiempo, espacio,
poder, subjetividad, prácticas sociales, conflictos y la posibilidad de transformación
y permanencia, como afirma Paul Ricoeur (2004).
Lejos de ser univoca y simple, se trata de una relación compleja, con características
propias, que se han ido modificando a la luz de las experiencias del presente.
La escuela tiene un rol fundamental en el proceso social que caracteriza la
memoria, en tanto institución encargada de la transmisión cultural, como espacio
de encuentro y ámbito de construcción de identidades

En nuestro país, desde el año 1983, la escuela aloja la expectativa de la construcción de nuevas ciudadanías democráticas basadas en el respeto por las instituciones y los Derechos Humanos. El currículum y las efemérides escolares
incorporaron paulatinamente en la agenda educativa los
temas de memoria y del pasado reciente como temas del presente democrático,
siempre en construcción. Si bien existen antecedentes, la Ley de Educación
Nacional N.° 26206 (LEN) marco un antes y un después respecto de la inclusión
de la memoria en las aulas argentinas, ya que estableció la incorporación de
los contenidos curriculares comunes a todas las jurisdicciones:
·
“el ejercicio y construcción de la memoria colectiva sobre
los procesos históricos y políticos que quebraron el orden constitucional y
terminaron instaurando el terrorismo del Estado”
(2006: bit.ly/3eqd2nu). En el marco de esta ley, se
creó el Programa de Educación y Memoria, que desarrolla una política pública
educativa especifica con el objetivo de acompañar la difícil tarea de enseñar
temas complejos y dolorosos.
·
La noción de memoria es hoy contenido ineludible para
pensar en la formación de ciudadanías democráticas en nuestras escuelas.
¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS
DE MEMORIA?
// EL
CONCEPTO DE MEMORIA //
¿QUE ES EL CAMPO DE LA MEMORIA?
Para abordar la noción de memoria vamos a recurrir, en primer lugar, a Elizabeth Jellin y su trabajo sobre el campo de la memoria. Se trata de un campo de pensamiento y reflexión que estuvo estrechamente ligado a las salidas de las dictaduras en toda América Latina. En este sentido, podríamos sostener que este campo de estudio y pensamiento tiene una filiación con el tiempo ya que surge con la democracia y la pos dictadura. Veremos, en el recorrido de este material, que la memoria es la posibilidad de enlazar pasado, presente y futuro.
EN UNA DE SUS PRIMERAS
PRODUCCIONES SOBRE EL TEMA, LOS TRABAJOS DE LA MEMORIA, JELIN (2002) SEÑALA
TRES CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES SOBRE LA MEMORIA.
|
1. La memoria es un proceso subjetivo
que está anclado en experiencias y marcas simbólicas y materiales. La memoria
ha, diferencia de la historia, no recupera procesos totales, sino que
constituye relatos (muchas veces fragmentarios, con matices) que dejan en
evidencia los sentidos en pugna que rodean al pasado. Por eso, hablamos de
memorias en plural y no de memoria en singular. |
|
2. La memoria es un proceso subjetivo
que está anclado en experiencias y marcas simbólicas y materiales. La memoria
ha, diferencia de la historia, no recupera procesos totales, sino que
constituye relatos (muchas veces fragmentarios, con matices) que dejan en
evidencia los sentidos en pugna que rodean al pasado. Por eso, hablamos de
memorias en plural y no de memoria en singular. |
|
3. La memoria es un proceso subjetivo que está anclado en experiencias y marcas simbólicas y materiales. La memoria ha, diferencia de la historia, no recupera procesos totales, sino que constituye relatos (muchas veces fragmentarios, con matices) que dejan en evidencia los sentidos en pugna que rodean al pasado. Por eso, hablamos de memorias en plural y no de memoria en singular. |
en algunos de sentidos del pasado. Las y los distintos actores sociales que Elizabeth Jelin (2002) define como emprendedoras y emprendedores de memoria, y que conforman el campo de disputa de las memorias, expresan y buscan legitimar su propia versión del pasado frente a la resistencia de otras y otros.
Podemos decir, entonces, que hay distintas memorias que
pugnan por imponerse como dominantes períodos históricos, el consenso sobre el
pasado es mayor, cierto relato es ampliamente aceptado y se vuelve hegemónico.
Sin embargo, siempre habrá memorias alternativas que, en
determinadas coyunturas políticas, pueden conformarse como rivales, por lo que
las tensiones entre memorias dominantes, hegemónicas u oficiales, y memorias
subterráneas, es permanente (Pollak,2006) Incluso, podemos encontrar brechas
entre las memorias locales y los relatos nacionales.
°
Para Michel Pollak (2006), las memorias subterráneas, por ser minoritarias,
pareciera que no existen y que, por ende, han desaparecido del campo de disputa
de las memorias, pero en realidad, su proceso es silencioso y afloran en
momentos de crisis de manera exacerbada. °
· Cuando se estudian las memorias en el nivel
local, confluyen la condensación del tiempo largo y el tiempo corto, la
imbricación de memorias de larga duración y memorias más cortas.
Las memorias largas y las memorias cortas serían un modo de
observar el pasado desde las tensiones generadas por memorias locales, que
plantean la idea de temporalidades represivas.
·
La
dictadura que tuvo lugar entre 1976 y 1983 tiene otras temporalidades en las
memorias del territorio nacional, no sólo centradas en una temporalidad
histórica corta, ligada al pasado reciente, sino también a múltiples tiempos
donde los cuerpos fueron violentados más allá de los marcos coyunturales de
democracias o dictaduras.
Por ejemplo, la violencia ejercida durante el terrorismo de
Estado contra sectores subalternos, como campesinas, campesinos e indígenas,
debe ser leída en contextos sociales e históricos más amplios de vulneración de
derechos, como así también en luchas de larga duración, porque es allí donde
cobran sentido y se han ido inscribiendo las memorias.
|
No obstante, Michael Pollak (2006) sostiene que la
memoria colectiva implica también un trabajo de encuadramiento vinculado con
su objetivo de mantener la cohesión interna y defender las fronteras de
aquello que un grupo tiene en común. Ese trabajo de encuadramiento implica la
combinación de memorias, olvidos y silencios que permitan crear o sostener la
identidad de una comunidad. Asimismo, plantea que, en ese trabajo de encuadramiento,
el silencio puede resultar una estrategia de ocultación más o menos
deliberada de ciertos relatos que se vinculan con lo indecible, que no han
sido olvidados, pero en ciertos contextos históricos no encuentran las
condiciones necesarias para su escucha y transmisión.
|
La politóloga Pilar Calveiro (2006) sostiene que no
existen las memorias neutrales, sino formas diferentes de articular el pasado
con el presente que residen en la carga política que tiene la memoria. Las memorias colectivas, entonces, se transforman con el
paso del tiempo a partir de las miradas y los sentidos que les otorgamos desde
el presente. Esto se vincula con las disputas políticas por el sentido de
esos pasados, las modificaciones de las condiciones sociales para su escucha
y legitimidad, las políticas públicas de la memoria desarrolladas desde el
Estado y las políticas de memoria en un sentido más amplio. Todo esto va
transformando los contenidos de aquello que se recuerda en una sociedad.
|
¿Qué son la memoria literal y la memoria ejemplar?
Por su parte, Tzvetan Todorov (2000) planteó una reflexión acerca de los usos de la memoria, las narrativas y las formas de representación que se ponen a disposición en el espacio público. Al respecto, señala que puede encontrarse de dos maneras: una memoria de carácter literal, más deificada o fosilizada, que se acerca al pasado por el pasado mismo, y una memoria de carácter ejemplar, es decir, una forma de acercarnos al pasado por lo que pasó en él, pero sobre todo porque allí puede haber respuestas para pensar nuestro propio presente.En ese doble juego entre memoria literal y memoria
ejemplar, este pensador se vuelca hacia la memoria ejemplar como un modo de
vincularse con el pasado para extraer aprendizajes que sirvan al momento de
reflexionar sobre el propio presente.
La memoria que se recupera de manera literal no permite
establecer una ruptura con el pasado que recuerda, que de alguna forma se
extiende y permanece o se conserva en el presente. En cambio, la memoria
ejemplar permite recuperar el pasado para leer y comprender otras situaciones
actuales; en tal sentido se transforma en una herramienta de reflexión para las
sociedades sobre su propio presente, sobre sus propias experiencias puede ser
refutado.
// DIFERENCIAS ENTRE MEMORIA, HISTORIA Y OTROS
MODOS DE RELATAR EL PASADO //
Aunque
están enlazadas en muchos aspectos, historia y memoria no son lo mismo. Como
señalan Daniel Lvovich y Jaquelina Bisquert (2008), “mientras la historia
aborda el pasado de acuerdo a las exigencias disciplinares, aplicando
procedimientos críticos para intentar explicar, comprender, interpretar, la
memoria se vincula con las necesidades de legitimar, honrar, condenar”.
Conocer
el pasado es el resultado de operaciones de estudio, de crítica documental, de
una práctica que tiende a construir un relato, que siempre puede ser refutado.
Rememorar el pasado, en cambio, tiene que ver con la relación de las personas
con su pasado, y, en un sentido estricto, con la elaboración que cada cual
realiza de sus propias experiencias, ya que nadie puede recordar aquello que no
ha vivido. Muchas pensadoras y pensadores que reflexionaron sobre la memoria lo
hicieron en función de la transmisión de un de una serie de experiencias de
carácter subjetivo, la transmisión de un acontecimiento que podía ser narrado a
partir de la propia experiencia (del individuo, de la familia o de la
comunidad). En ese sentido el estatuto
de la memoria valora la cuestión de la subjetividad.
Paul Ricoeur (2004) señala que hay un vínculo dialectico, de interpelación e influencia entre historia y memoria. En este dialogo, la historia intenta “normalizar” la memoria al enmarcarla dentro de un relato de manera más general y global. La memoriam por su parte, pretende “singularizar” la historia en la medida en que puede resultar indiferente a las reconstrucciones de conjunto, lo que se produce es una interacción mutuamente cuestionadora que somete a la memoria a la dimensión critica de la historia y coloca a la historia en el movimiento de la retrospección y el proyecto de la memoria (Ricoeur, 2004)
A pesar
de las especificidades, la historia y la memoria muchas veces resultan
complementarias en tanto las historiadoras y los historiadores se sirven del
valor de los testimonios o de las memorias circulantes para fortalecer o re
direccionar sus investigaciones. En cambio, otras veces, historia y memoria
entran en tensión: lo que los testimonios cuentan y lo que la historia dice
sobre lo que sucedió en el pasado no siempre concuerdan.
Por
ejemplo, alguien puede no recordar haber sentido miedo durante la última
dictadura y, sim embargo, eso no significa que la represión y el terrorismo de
estado no hayan existido; la disciplina histórica es la que puede demostrar
esto, más allá de las memorias individuales.
No
obstante, como decíamos, las operaciones de la memoria colectiva trascienden el
recuerdo de lo vivido por cada persona. En general, cada grupo - político,
étnico, nacional o hasta familiar – aspira a mantener viva su relación efectiva
con determinados aspectos especialmente significativos de su pasado. Este tipo
de relación es la que permite el sustrato de identidad de los grupos. Estos
relatos se transmiten y refuerzan a través de distintas prácticas de
rememoración y conmemoración, lo que da lugar a memorias colectivas.
CONCLUSIÓN: El libro fue
sacado de la biblioteca de la escuela y hemos trabajado en base a este libro
para poder crear este trabajo práctico y esperamos que sea del agrado de
nuestro profesor y que esté al nivel de lo pedido.
(Este libro tipeado se titula: memorias, autor: son varios autores, año: no se dice en el libro ya que son años que figuran en la página de todos los autores, ROCIO FIGUEROA lo ha realizado con FIAMMA ROLDAN)








No hay comentarios.:
Publicar un comentario